
Leonora Carrington fue una pintora surrealista y escritora proveniente de Inglaterra y emigrada a la Ciudad de mexico, realizo sus estudios en varios colegios que la formaban para ser una señorita de la alta sociedad y asegurar que sea una buena esposa, pero Leonora que repudiaba la educación convencional, amaba leer y participar en charlas sobre diversos temas con hombres. En unas de sus escuelas se empapó, durante ocho meses del arte de los museos florentinos y después de una serie de expulsiones, ella recaló en la casa de un profesor de arte, apellidado Simon, quien le enseñó a dibujar de manera realista.
A temprana edad entro en contacto con su propio mundo, comenzó a tener visiones y experiencias con espíritus y fantasmas, lo que expandió su mundo imaginario el cual constituía de toda clase de ser sobrenatural, producto de su educación irlandesa y del contacto que tuvo con la mitología celta.
En 1936 ingresa a la academia de arte del pintor Amédée Ozenfant y en 1937 conoce al pintor Max Ernst en Londres donde comenzó la leyenda de «La desposada del viento», como él le llamaba. Viajo con él a París y entro en contacto con los surrealistas. Al siguiente año participa junto a Max en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Amsterdam.
Tiempos Violentos.
Max Ernst es apresado por las tropas alemanas en 1939 y en 1940 Leonora había sido obligada por su padre a un internamiento forzoso a raíz de una crisis nerviosa en un hospital psiquiátrico de Santander del que estaba encargado el Dr. Morales, un psiquiatra de ideología nazi de gran prestigio. De este período guardó una marca indeleble, que afectó de manera decisiva su obra posterior. Leonora describió, en su obra autobiográfica las experiencias que tuvo.
“Se levantaron algunos de aquellos hombres y me metieron a empujones en un coche. Más tarde estaba ante una casa de balcones adornados con barandillas de hierro forjado, al estilo español. Me llevaron a una habitación decorada con elementos chinos, me arrojaron sobre una cama, y después de arrancarme las ropas me violaron el uno después del otro”
Leonora Carrington.
En 1941 huye del hospital gracias a la intermediación de un primo suyo, aunque su padre ya había decidido su destino: “Su familia ha decidido enviarla a Sudáfrica, a un sanatorio donde será muy feliz porque es delicioso”, le dijeron nada más llegar a Madrid, primera etapa de un viaje que Leonora no estaba dispuesta a realizar y consciente de que “no había que luchar con esa clase de gente, sino pensar más deprisa que ellos”, no dudó en escapar en cuanto tuvo la posibilidad y se refugió en la Embajada de México, habiendo conocido al diplomático mexicano, Renato Leduc, pocos días antes en Madrid: “El embajador se portó maravillosamente conmigo, después. Tuve que entrar a verle, y dijo: ‘Está usted en territorio mexicano. Ni siquiera los ingleses pueden tocarla’. No sé cuándo apareció Renato. Al final, dijo: ‘Vamos a casarnos. Sé que es horrible para los dos, porque no creo en esa clase de cosas, pero…’”.
Leonora sobrevivió a la época en la que nacio, eso es lo que la hace un referente muy importante para mí, porque fue una mujer fuerte que a pesar de las malas experiencias, hizo relucir aún más su arte, admiro sus obras, desearía algún día poder dedicarme a crear cuadros surrealistas, me encanta crear criaturas extrañas y con ellas inventar historias, aunque más que inventar, me gusta reflejar lo que observo de la vida y con ello poder cambiar la percepción de la gente, mi sueño no era estudiar ilustración pero es un paso para lograr mis objetivos, mi sueño es crear videojuegos como ya algunos sabrán, lo videojuegos me parecen una asombrosa forma de llegar a las personas con historias increíbles, con todo lo que pueda haber, el sufrimiento y la felicidad que se ve contemplada en la vida, con lo que quisiera hacer a la gente más consciente, más comprensiva, y se interese en lo que realmente creo que importa, el amor.
Chiques; seres extraños del mundo que les rechaza. La vida nos hizo lo que somos, nosotros no decidimos la vida que nos tocó, pero podemos decidir si deseamos salir de ella y ser mejores, pero siempre todo queda en nosotros, por eso quería aprovechar esta instancia, hacer una reflexión de la que alguien me enseñó que se puede aprender mucho y cambiar, creo que lo mejor que queda, es aprovechar las buenas oportunidades que nos da la vida, frente a tanto mal, no nos podemos cegar al odio, tal vez un odio que ni siquiera somos capaces de ver, por la educación que nos han dado o por la vida que tuvimos, yo sufro fobia social, aún estoy trabajando en ello y siempre que siento que voy bien, vuelve y no me hace pensar claramente sobre cómo comunicarme con otros, me da miedo el ser humano e irónicamente lo amo, amo la humildad que poseen, lo que los hace buenos seres, deseo lo mejor para ellos y que puedan alcanzar su felicidad, siendo libres, por eso deseo lo mejor para ustedes, que cumplan sus sueños y le saquen provecho a esto, un tiempo donde podemos conocer lo que nos formó, lo que nos hizo ser, quisiera que sean conscientes de que no están solos, que todos aquí y millones de otros, sufrimos inestabilidad emocional, todos tenemos nuestros rutinarios problemas y sufrimos por el tormentoso pasado que cargamos en nuestras espaldas, deseo que su fuerza y voluntad sea más grande que aquellos problemas, porque sentir que las has perdido te lleva a un vacío del que no podrás volver, es importante saber por quien sigues adelante, en los peores momentos necesitamos a ese alguien que nos reconforte, que nos hace sentir que podemos contra todo, ya sea la familia, pareja o amigos, el amor que te entregan te puede salvar de tus peores miedos.
Luego de los acontecimientos, todo fue viento en popa para Leonora, en 1947 Inaugura su primera exposición individual en Nueva York. Ya en los ochenta Leonora comenzó a fundir esculturas en bronce, sus temas se refieren a las múltiples realidades que confronta la realidad de la vejez, en los noventa participa en la exposición «La mujer en México», exhibida en la National Academy of Design en Nueva York y en 2005 recibe el Premio Nacional de Bellas Artes otorgado por el gobierno de México. Finalmente en 25 de Mayo de 2011, fallece víctima de una neumonía a los 94 años de edad, en la Ciudad de México.
Analisis Visual.

En esta pintura al Temple, crea tanto contenido basándose en el Popol Vuh, el libro sagrado de los antiguos mayas y añade algunos elementos de la Mitología celta, en esta gran obra de la que hay tanto que abordar, amo el movimiento de sus trazos, la gama de colores que utiliza jugando sutilmente con el blanco, la cantidad de símbolos que se ven, me encanta esta pintura por qué me hace sentir dentro de ella, como si fuera el mapa de un videojuego y debes descubrir los enigmas que está trae, me deja con asombro, la siento llena de vida, de espiritualidad, me deja con ganas de entrar en este mundo.

En esta obra crea un doble retrato de María Felix, una actriz mexicana muy famosa en su época, me encantó el retrato por la forma de ponerla como una diva, siendo una de las muchas víctimas del patriarcado y sus consecuencias, que interpretó como los diversos monstruos que dibuja en la oscuridad, el como las arañas intentan adherirse a sus ropajes pero ella como fue en vida no se dejó intimidar y siempre desafío a quien iba con aires superiores, pero sobretodo me gusta la mirada apagada que tiene la otra María.

De esta última obra amo los cuerpos deformes que realiza, la forma en que combina las figuras, se me hace muy curiosa esta pintura al ver a este personaje con su cara roja y que parece sufrir, me llama la atención el por qué quienes la atan tienen pies pero este personaje que se sobrepone tiene manos en los pies, mientras su mirada se ve vacía, cansada y a su lado se ve una cabeza que parece muerta y sale un líquido negro de su boca, la similitud de sus cabezas me hace pensar en que son rechazados y la actitud del personaje de cara negra que se dedica a observar, es un cuadro que me llama mucho la curiosidad.